La activación se llevó a cabo a través de barras intervenidas con un laberinto de espejos, diseñado como un recorrido experiencial que sorprendía al público y reforzaba la idea de expresión individual. Dentro del espacio, los asistentes pudieron descubrir el nuevo producto, vivir la experiencia de marca y participar en un Photo Opportunity pensado para amplificar el alcance orgánico en redes sociales.
Como parte del concepto creativo, se invitó a drag queens, quienes aportaron una capa adicional de personalidad, diversidad y performance al recorrido, fortaleciendo el mensaje de inclusión y autoexpresión de la marca. La activación logró transformar el punto de consumo en un espacio memorable, inmersivo y altamente visual, alineado con el ADN de Smirnoff.