Como parte central del proyecto, se diseñó un performance artístico en colaboración con la Filarmónica de la Ciudad de México, integrando música en vivo con una puesta en escena inspirada en la narrativa, la tensión y la identidad visual de La Casa de Papel. La propuesta buscó fusionar el mundo del entretenimiento, la cultura y la música clásica con una de las producciones más icónicas de Netflix, generando un evento único que trascendiera la publicidad tradicional.
Este performance no solo celebró el estreno de la última temporada, sino que también reforzó los valores de la marca Johnnie Walker, como la innovación, la audacia y el espíritu de romper esquemas, al apostar por una experiencia sensorial que combinó arte, música y storytelling contemporáneo.